
Una mañana nublada y gris, con la esperanza de hallar un sol radiante montaña arriba, sin saber muy bien por qué -en el Camino le encontrará el sentido-, el viajero inició su peregrinaje hacia Santiago de Compostela desde la vertiente francesa de la hermosa y abrupta cordillera pirenaica.
Manuel Fuentes logra que el lector
también haga con él este viaje, a través de una prosa cálida, paisajística e
intimista. Algunos personajes y suaves pinceladas de historia, arte y geografía
dan veracidad y viveza a este relato jacobeo, convirtiéndose en uno de los
mejores de su género, sin necesidad de recursos oníricos, épicos, novelescos o
de espiritualidades etéreas.
Ecos del Camino servirá de recuerdo
a los caminantes que ya han hecho esta maravillosa singladura. Para quienes no
se han aproximado a este resurgir de la peregrinación, no pueden o aún no se
han decidido a echarse al Camino, les ayudará a conocer datos, vencer miedos,
sentir la necesidad, la atracción de recorrer la ruta milenaria. También como ella, podemos decir: “gracias por mostrarme el Camino a través de tus ojos. Con tus palabras
me has transportado en el tiempo y en el espacio y he podido también yo
sentir tu mochila, el calor de las gentes con las que te has
cruzado, la belleza de la naturaleza y hasta los silencios y la paz entre
paso y paso”.